En el mundo del vino, las catas tienen un lugar fundamental para los profesionales y un encanto único para los amantes de la bebida nacional. Si la cata es a ciegas, entonces roza la perfección.

Hace poco fui invitado a una de estas catas, con vinos a los que “denominamos” ochentosos y noventosos, que no debían pasar el limite de los $50 en las góndolas. Debo admitir que dudé, dudé bastante, pero el acercar el paladar a esos vinos que tomaba mi Padre y heredé cuando me independicé de la familia, para seguir tomándolos cuando el bolsillo apenas daba para sobrevivir, me terminaron de envalentonar y acepte el desafío de reencontrarme con estos viejitos de la industria.

Etiquetas ClásicasLa cita fue en el restaurante Perón Perón (@elperonperon) y entre empanadas de osobuco, cordero y queso, se degustaron 9 blancos y 18 tintos.

Los blancos fueron todos bastantes parejos, en un nivel que correspondía al precio, pero muy correctos en general. El único que a mi gusto destacó y fue elegido como el ganador de la noche por la mayoría, fue el Etchart Privado Torrontes.

Etchart Privado TorrontésMe sorprendió gratamente; yo, que no soy un fanático de los blancos debo admitir que lo disfruté y si se tiene en cuenta el precio, entonces estamos hablando de un imperdible.

IMG_1559 (Medium)El Suter Etiqueta Marrón (Pinot de la Loire) quedó en segundo lugar;

Suter Etiqueta Marrónel Bianchi Chablis fue el tercero.

Blancos Etiquetas ClásicasCuarto, aunque ustedes no lo crean, quedó el Facundo Selección que llega en su simpático “tetra” superando al López de la Bodega López que quedó quinto.

Sexto y para mi desilusión, porque era una de las etiquetas más queridas en mi casa paterna se ubicó el Rincón Famoso, también de Bodega López.

En séptimo lugar se acomodó otro “tetra”, el sanjuanino que nos ganó la cabeza con la música de la publicidad por sobre el paladar, Resero; octavo nos encontró otro torrontés, el Michel Torino de la bodega La Rosa y cerró en noveno y último lugar con varios escalones por debajo de los otros competidores (lo cual es mucho decir), el Santa Ana selección, que se ganó esta plaza por votación casi unánime.

Como Gonzalo Alderete Pagés (@zooedipo), dueño y señor de la cocina del Perón, nos empezó a amenazar con las bondiolas de cerdo, los pasteles de papas, el pacú y las lentejas, decidimos disparar la cata de los tintos sin anestesia e implorando a Baco por un nivel un tanto mayor al de los blancos. Claro que los dioses solo escuchan cuando les conviene y rara vez conceden gracias a los suplicantes.

La cata fue durísima, bastante despareja, de vinos rasposos y rústicos que estaban más cerca de la defensa de Boca Juniors de los 80 que de la magia de Messi y la elegancia de Bochini.

A medida que pasaban las botellas y nuestras notas se llenaban de números, comentarios y garabatos, la maravillosa realidad de los “modernos” vinos Argentinos se acrecentaba, dimensionaba y valoraba cada vez más, demostrándonos que no todo pasado fue mejor, no señor.

Entre esas copas luchadoras y trabajadoras, apareció un distinto; un tinto que despertó un suspiro en la mesa, un mirar al cielo generalizado y que me libero el simple “gracias por esto” mientras me tomaba la copa para recordarle a mis papilas gustativas el porque de mi pasión por esta noble bebida.

El distinto fue el ganador por robo. Robo por la diferencia de calidad y robo porque entro en la categoría de menos $50 gracias a que el chino no había actualizado sus precios.

Fond de Cave MalbecEl Fond De Cave Malbec 2013 se quedó con el podio arrasando con el puntaje. Daniel Pi se salió con la suya, una vez más, para demostrar que no hace falta gastar mucho para tomar bien.

A la hora de elegir y ordenar mis preferencias entre estos 18 tintos, me encontré con el problema de tener muchos vinos con el mismo puntaje o similares valoraciones, por lo cual, a la hora de dar una escala de valor, varios fueron por elección de azar, a dedo por sobre otros. De todas maneras, el podio se dio por el promedio de los 11 degustadores de la noche.

Don Valentín LacradoEl Don Valentín Lacrado de Bianchi se llevó el segundo lugar en la general,

Gran Rodas Malbecseguido por el Gran Rodas Malbec 2013 de la bodega Esmeralda;

Suter Borgoñacuarto lugar para un Super clásico de los ochenta, Suter Borgoña (Privado).

CarcassoneEl Carcassonne Clásico, uno de los vinos que tomaba en mis inicios etílicos se quedó con el quinto puesto,

San Felipey sexto encontramos al San Felipe con su botella maravillosa.

Etiquetas Clásicas TintasEl séptimo lugar quedó para el Cuesta del Madero Clásico 2012. A este vino yo lo posicione bastante mas arriba porque lo encontré mucho más ágil y cuidado que otros, pero en la general se conformó con un séptimo puesto sobre dieciocho, nada mal y menos por lo que vale.

El “tetra” de Termidor tinto nos abofeteó acomodándose en el octavo lugar y mandando nuestros prejuicios a dar un paseo, mientras el San Telmo Cabernet Sauvignon 2012 se resignaba al noveno escalón mirando a la cajita desde abajo.

Bodega López llego recién en décimo lugar con su López Malbec dándome la sensación de que tienen un mal envejecimiento sus vinos en esta franja de precio. No voy a discutir la calidad de sus vinos, pero creo que hay que aprovecharlos cuando aun están jóvenes.

Norton Clásico 2012 quedó undécimo empatando (en mis puntajes) con su seguidor en la general, el Toro Viejo Clásico. Los siguieron Michel Torino Selección y Valmont (para mí uno de los más flojos).

En el decimoquinto lugar, a tres del final, otro cachetazo a mi infancia, Rincón Famoso Tinto.

Cerraron la lista con un flojísimo perfil, Colon Clásico Tinto y Alaris Malbec 2013 que no lo había probado hasta ese momento y me decepciono de sobremanera. Último quedo Norton clásico 2006, pero yo lo descarté ya que la botella estaba defectuosa; tal vez jugarse a un vino tan viejo fue un suicidio.

La conclusión que me dejo en lo personal esta Cata, es que la actualidad de nuestra bebida nacional es mucho mas extraordinaria de lo que nosotros mismos imaginamos. No estamos hablando de la evolución de la industria en los últimos 100 años como hacen los Franceses, Españoles o Italianos; estamos hablando de los últimos 10 años.  Mientras algunos se quejan de los “enólogos star”, nosotros, los consumidores que pagamos lo que tomamos, estamos viviendo un momento de gloria que supera con creces al Malbec y su fama. Monstruos como Alejandro Vigil, Daniel Pi, Alejandro Sejanovich, Marcelo Pelleritti o De La Mota (disculpa de Corazón a los que quedaron fuera) han llevado a nuestra mesa unos vinos que, en relación precio calidad, son imbatibles en el mundo. Claro que falta y se puede mejorar aun más, pero en un país donde estamos acostumbrados a los palazos y las caídas en picada, a los falsos dioses y salvadores con chalecos de piedra, nuestro orgullo etílico es una de las cosas que, en tan pocos años, nos han brindado una felicidad embotellada que se supera día a día haciéndonos la vida mucho mas divertida y placentera.

Salud a esas etiquetas que acompañaron a mi padre y me abrieron la puerta a este mundo mágico que el vino Argentino representa.

Juan Mayou

Cata a ciegas de etiquetas clásicas