El Cordero Bonvivir

Pasando de la virtualidad a la vida real

En una degustación del Club Bonvivir en el mes de noviembre pasado, un grupo de  perfectos desconocidos hasta un mes de antes, que se conectaron vía Twitter movidos por su amor a los vinos y las comidas, decidieron organizar una cena para seguir compartiendo su afición.

Originalmente se fijó la fecha del 11 de diciembre pero una tremenda lluvia obligó a posponerlo. Las fiestas de navidad y fin de año nos dejaron sin fechas, pero finalmente este sábado pudimos concretar el ansiado «Cordero Bonvivir»

Todo comenzó en Villa Rosa, Pilar, el sábado a las 14 hs. cuando @lcarato encendió el fuego y colgo un hermoso ejemplar de raza ovina de la cruz, en un espacio que preparó y ambientó al mejor estilo Francis Mallmann junto a @lologaya y sus padres. Parecía la escenografía de un programa de El Gourmet, cada detalla cuidado, hasta la pila de leña estaba ordenadita para la foto.

Nosotros (@fsaurio y familia) llegamos a las 17 para «ayudar» al asador y acompañarlo en la merienda, al rato llegó @j_bisso con su familia, el mate y la Cindor. Los chicos aprovecharon la pileta para jugar y refrescarse, mientras nosotros alimentábamos el fuego y preparabamos el chimichurri, la salsa criolla y la salmuera (Que hubo que hacer tres veces por problemas de logística)

Cuando empezaba a caer el sol, abrimos unas Patagonia Weisse y comenzamos con la  elaboración de la picada.

Decirle picada es desmerecerla ya que se trató de una sucesión interminable de exquisiteces: Parmesano con Aceto Balsámico, Longaniza casera, Portobellos rellenos con espinaca, todo tipo de fiambres, etc. Cuando ya teníamos todo listo, llegó @teresags con una bandeja de Camemebert y Brie con mermelada de pimientos y un delicioso Chutney casero de Higos para acompañar el cordero (Y los quesos …)

A esta altura las cervezas se habían acabado, por lo que empezamos a descorchar los vinos. Arrancamos con un L’Argentin de Malartic Rosé de Bodega Diamandes, que acompañó lo que quedaba de picada y los riñoncitos del cordero, que el asador muy gentilmente compartió con los demás.

Mientras tanto seguimos agregando mas carnes y verduras al fuego (Para no quedarnos con hambre). Chorizos de puro cerdo, importados de la República de Mataderos, Pimientos y Choclos a la Parrilla, un zapallo, ajos y cebollas enterrados en marmitas llenas de brasas y cenizas.

También agregamos unas arañitas que cocinamos ensartadas en una vara de sauce, para que combinara con el entorno.

Juan preparó una salsa de «Rostrido» (Ajo saltados en Aceite de Oliva con mucho Pimentón dulce) para una ensalada de papas y Tere trajo una ensalada de cous cous y vegetales grillados.

Alrededor de las 9 degustamos las arañitas, que estaban en su punto justo, jugosas y ahumadas. Seguimos con los chorizos, mientras esperábamos el punto justo para atacar el cordero. 

No hay palabras para describirlo, tras largas 5 horas de cocción lenta, estaba perfectamente cocido, húmedo en el interior y crocante por fuera, un verdadero «puema«.

En ese lapso se fueron sucediendo varios vinos: Saurus Patagonia Select Cabernet Sauvignon 2006 de Familia SchroederXama Kaye Malbec 2004 de Finca Los Maza, Salentein Cabernet Franc Winemaker’s Inspiration 2006 de Bodegas Salentein (Probado antes en este link), Lamadrid Gran Reserva. Single Vineyard Malbec 2006 de Lamadrid Estate Wines y Pura Sangre Malbec 2006 de Domaine Saint Diego. El Salentein y el Lamadrid fueron los que se llevaron todos los aplausos.

Cuando pensabamos haber visto todo, Luciano desenterro el zapallo de la marmita, y lo cortó al medio para rellenarlo con Gruyere, una combinación increible, el dulce del zapallo con lo picante y salado del queso para combinar con ese cordero… (mmm lo escribo y se me hace agua la boca)

Para los amantes de los dulces todavía faltaba lo mejor: El flan de Lolo y la tarta de manzanas y el manjar de dulce de leche de Tere. Estos fueron acompañados por dos espumantes: Atemporal Chardonnay – Pinot Noir de Bodega Altavista y Deseado Dulce Natural de Torrontés de Familia Schroeder (Increíbles los dos)

Sin darnos cuenta se nos hicieron las 2 de la mañana, ya era hora de empezar a ordenar, guardar todo y emprender la retirada. A pesar de conocernos tan poco, disfrutamos  de una noche increíble, no solo en lo gastronómico.

«No hay buen vivir posible si no se comparte,
y se disfruta entre amores y amigos.»
Juan Bisso.